No había comenzado la batalla, y como si del agosto de 1588 frente a las costas británicas se tratase, la Armada del Asko formaba líneas mientras veía como a las innumerables bajas iban en aumento.
Un naufragio en toda regla que borró de las cartas náuticas al buque de guerra más lujoso del campeonato.
El rival, esta vez, no hablaba inglés.
No tuvieron nada que ver las condiciones meteorológicas.
Y la derrota no dejará secuelas.
Un mar de mástiles amenazantes y velas ondeantes habían sembrado el terror en el pequeño y asustadizo rival. La derrota no era una opción, y el viento favorable de las últimas victorias empujaba a los buques Askistas hacia la goleada. Porque ese es el sino del Asko: todos sus viajes acaban en un mismo puerto llamado Victoria.
Pero igual que con la maltrecha armada, una tormenta de infortunios selló el destino del equipo rayado. Si el Asko no hubiera tenido 5 bajas por disentería y tifus, otro gallo habría cantado. Y Si Mario Picazo hubiese nacido en el siglo XVI, la armada habría tenido más suerte con el parte meteorológico. Pero aquí no valen las excusas.
Un diluvio de tiros al palo (Carry, m. 36), un vendaval de abordajes sin premio (Vitín m.12, Juaneta m.27) y una tormenta de cañonazos desviados (Kundenas m. 24, Carry m. 32, Vitín m. 34) sumergió al Asko en una derrota por 1-0 que aún escuece.
Los descendientes del "T. Combinado" respirarán aliviados durante generaciones, igual que los ingleses aún se preguntan cómo es posible que su idioma no sea hoy el de Cervantes.
No importa dejar un pequeño rincón sin ocupar. El resto de la liga es terreno conquistado: el idioma oficial es el Askés y la moneda del cambio es el Askos.
Ahora toca rearmarse para una batalla de un calado mayor. Las fisuras de los buques se sueldan, las cubiertas se repueblan y los mástiles se levantan de nuevo. La bandera rayada, vuelve a cruzar el océano. En un lejano catalejo hay un par de rivales que observan la escena con inquietud. Quieren quitarle el titulo al Asko, pero saben que esto no se ha acabado.
Ninguna tormenta puede acabar con el Asko. ¿Por qué? Porque el Asko es la tormenta.

Sublime!
ResponderEliminarUna cronica excelente. Así da gusto seguir al Asko. Recordad siempre: nuestros adversarios nos hacen mas grandes; nuestras derrotas nos estimulan.
ResponderEliminarDesde aquí mi pierna echa mierda y yo damos el más sincero agradecimiento a Lord por aparecer el último partido vestido de calle (estilo Pep llegué a oirle una vez que lucía una chaqueta de canalé roja letal), sin ninguna lesión aparente (tiene suficiente con lo suyo) y aduciendo que no jugaba el partido xq no había venido vestido de corto...
EliminarPerdona que te corrija Juan, dijo q estaba resacoso q habia salido el dia anterior!
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