martes, 28 de febrero de 2012

Deportivo Botellín - Asko de Gama (2-6)


Eran unos cuantos trocitos de cerámica, muchos pedacitos de porcelana y miles de diminutos fragmentos de vidrio. Sí, eran muchos los platos rotos y el colista asomaba la cara en la próxima esquina del calendario dispuesto a pagarlos todos juntos.
La serie de catastróficas desdichas que habían apartado al Asko de su ruta y las flaquezas del rival invitaban a apostar por una goleada. Nunca un cruce entre un Doberman cabreado y un caniche perfumado había deparado un choque igualado. Y si a las primera de cambio el caniche te mea en la pata, mal vamos. 0-1 a los 5 minutos, gol de Padel, con mil y un rebotes, y un portero sin raqueta para detenerlos.

Tocaba remar río arriba, pero por suerte la adversidad se parecía más a la de un pequeño arroyo. Pese a lo combativo de sus defensas, el Deportivo Botellín fue ahogándose poco a poco en las combinaciones (lentas y desganadas) del bloque askista. Con la frialdad funcionarial de un jefe de correos, el Asko fue poniendo el sello a cada juzgada hasta llenar de goles el buzón botellinero. Juaneta combinó con Cadenas  e igualó el partido con un disparo cruzado al palo largo. Mikolor y Cadenas ampliaron la ventaja con un aire heroico, mermados por las lesiones, sin recambios que les dieran aliento y desmotivados por la intrascendencia de los puntos. Los genes nos recuerdan el color de nuestra sangre ganadora, y sin optar al título no hay batalla que sepa a gloria.

Atrás, Aiwa sufría un calvario fibrilar. Con elefantiasis en su esguinzado tobillo, se recicló a la posición cierre y se limitó a conectar con los delanteros, que engordaron el marcador hasta alcanzar el guardioliano resultado de 2-6.
Murió el partido entre ruidos de desguace. Por la liga, que se resquebrajó en las últimas semanas, por las porterías, que crujieron tras seis cañonazos, y por el tobillo del Pipa Aiwaín, que redactó su parte médico con la sangre de sus ligamentos malheridos. Se pierde lo que resta de temporada, dice adiós con la cojera por bandera. Para muchos sería el fin, pero por esa articulación corre sangre askista, y esos colores nunca se diluyen. No importa que sea para la Copa, la Liga del año que viene, o la competición de Veteranos del Asko 2030. Un askista siempre vuelve porque tiene más vidas que el vidrio. Los platos de su tobillo se rompieron en mil pedazos, sí. Pero se reciclarán y volverán transformados en en el metal de nuevas copas.
Fuerza, asko y horror.

1 comentario:

  1. Reocomiendo a aiwalin que se dirija a un medico especialista para que revise su tobillo; esas lesiones no se curan solas.

    Mira Pinto, de pequeños se golpeó la cabez en el vientre de su madre mientras se la follaba un sicario melenudo y ahora...ahora tiene un choque distinto para cada canterano del Farca...

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