Y el fútbol habló. Parecía imposible. Se creía que sólo se podía hablar
teniendo boca, lengua y cuerdas vocales. Pero no. De repente, el fútbol habló.
Los filólogos del mundo amanecieron consternados ante la noticia. Un lenguaje de
fonética atronadora había visto la luz. Un idioma perturbador que eligió un
equipito de barrio como vehículo de su incontenible expresividad.
Porque sí, ayer, el fútbol habló. Su acento fueron los gritos rabiosos de
los askistas y su gramática, las paredes de infinitos ángulos y los demarques
precisos, sin erratas. Una lengua evangelizadora que reclutó sumisos a voz en
grito, y que nació en el segundo 6 de partido…justo después de que el Asko
enmudeciera ante el primer tiro de Duff. Un lanzamiento lejano, de voz rasgada,
que arañó las redes askistas nada más empezar el encuentro, amordazando a las
huestes del asko en un silencioso 0-1. Pero no hay trueno que enmudezca a este
equipo.
A los pocos segundos, Aiwa sacaba un córner al corazón del área. Un golpeo
fuerte y seco que recorrió en perfecta simbiosis el suelo, blando y mojado…hasta
los pies de Kundenas. 8 años en la facultad de arquitectura le hicieran ver
antes que nadie el dibujo de la jugada. Acomodó el balón y, en boca de gol, hizo
que la portería rival se tragase sus palabras. Soy el Asko, y no entiendo otro
idioma. Cañonazo por alto y 1-1.
A los pocos minutos, Duff botaba una falta lejana, sin aparente peligro. El
balón, rebelde toda la tarde, salió escupido por el suelo resbaladizo y entró en
la portería askista tras un toque traicionero en la barrera. El rebote de la
pelota y el que se cogió San Francisco de Asís tras el gol fueron dos gotas de
agua en la lluvia de Breogán: idénticos. Una vez más, Duff tuvo que contemplar
que existen los imposibles. Existen los montañeros que doman las cumbres sin
oxígeno. Existen los triatletas que acaban el ironman en una silla de ruedas. Y
existen los equipos que nunca jamás dicen la última palabra. Este es mi idioma,
soy el Asko, y no puedes callarme. Aiwa recogió el balón en la línea de 3/4,
quebró a un defensor y asistió a Mikolor, que merodeaba la banda como quien ojea
puestos en el rastro. Su aparente indolencia se transformó en la dolencia de
Duff. Amansó el balón en el centro del estanque y acarició el cuero con un toque
que secó el balón y la red de Duff. Por lento que camine, nadie seca a
Lokomokolor. 2-2. Soy el Asko, y este es mi idioma.
Tras la reanudación, la lengua askista entró en verborrea compulsiva, y las
lenguas de Duff asomaron por las bocas fruto del cansancio. Pese a ello, un
rechace dejó solo a un Duffista frente a Fernando. Dicen que hay un pussy en el
equipo, pero yo sólo veo un Octopussy, y está en la portería. Pese a ello, el
Pulpo de Valencia no pudo evitar el 3-2. Silencio Sepulcral. Y en esas, el balón
cayó a pies de Aiwa, que combinó con Miko en una jugada con más paredes que un
laberinto de espejos. Aiwa empujó a gol un balón que hizo "Ssssshhhhh" sobre el
agua resbaladiza, mandando callar a Duff y a la prensa amarilla, tan dada a
disparar a los jugadores mediáticos, aunque sus números sean tan reveladores
como las cuentas de Bárcenas. Para entonces, el partido estaba enjaulado entre
las rayas askistas. Miguel subía y bajaba con sus siete pulmones en una banda de
ida y estampida, Ameneiro prestigiaba el idioma askista demostrando que la
letra, con sangre entra, Robert no hilaba jugadas, trenzaba sinalefas, y Edu
entendía mejor que nadie los pareados: cuando el partido le pedía pedirla la
pedía, y cuando tocaba tocarla la tocaba, magistral el 14 askista.
En esas estábamos cuando entró en escena, de nuevo, una de las figuras del
partido. KunDenas, santo y seña del Asko, se desmarcó, se cargó el prefijo de su
movimiento…y marcó. Soy el Asko, este es mi idioma, y mis palabras no se
articulan, explotan. La celebración del 4-3 retumbó como una caja de resonancia
que despeinó a los transeuntes de Breogán. En el siguiente córner, el Asko
demostró ser el nuevo rey de la estrategia. Aiwa golpea al punto de panalty y
Kundenas remacha su tercer tanto con un disparo que entró después de calentar
hasta hervir las manos del portero de Duff. Hot Trick. Y para culminar el set,
Aiwa "deja totalmente solo"(jejejejejejeejej) en el córner a Miko, que hace lo imposible: se empapa
del agua de la pista, se encoge hasta medir cómo el enano de juego de tronos, y
se cuela en un sitio dónde no había sitio. Tackle de 1-2 de una pierna a otra,
defensa al arrollo, y caño al portero. Pánico en el túnel.
Existen 6.909 lenguas en el mundo. Todas contuvieron el aliento ayer.
Porque ayer, el fútbol habló. Una nueva lengua, sonora y directa, mandó callar
con la gramática más hipnótica jamás escrita. Ayer, el asko dijo, sobre todo,
una frase que está tatuada en el lomo de su diccionario. Ese idioma incansable,
que vuelve y vuelve hasta enmudecerte, ayer, volvió a gritar "Soy el Asko, y
este es mi idioma.". Sólo puede haber un campeón.

Me dejais sin palabras... YO hablo ASKO!!!
ResponderEliminarBesos.
Adri.