martes, 15 de noviembre de 2011

Cuarta Jornada: Asko de Gama 3 - Quahog 0





El amigo Foreman jamás olvidó los gritos de aquellos 100.000 Congoleños. Era 1973, y acababa de recibir un misil en la quijada, un golpe fantasma que había hecho un poco de daño pero un mucho de historia. Mientras se desplomaba sobre la lona, oía un rugido incesante que clamaba contra él y jaleaba a su rival. "¡Ali Buma ye!! "¡Ali Buma Ye!". Para los más profanos, "¡Ali mátalo!", "¡Ali mátalo!".

Eso mismo rugía en las gradas del Allianz Eva Perón cuando un osado delantero del Quahog se internaba en el área askista. ¡Lord Buma ye! ¡Lord Buma ye! (¡Lord mátalo!) clamaban las huestes del pecho rayado. Lord atendió al clamor, y el pequeño pero violentísimo zaguero derribó al rival con la ayuda del expeditivo portero del Asko. Era el momento clave, 2-0 en el marcador, y San Fernando de Gama, portero, patrón y santo de los devotos del Asko, obró el milagro. Estoy aquí abajo pero vengo de allí de arriba, pareció decir cuando alzó sus dedos al cielo y detuvo aquel balón impío.
Ahí se esfumaron las esperanzas de un Quahog voluntarioso y disciplinado, pero pobre y algo tosco en sus acometidas para hacer frente a un púgil que baila como una mariposa pero pica como una avispa. El Asko es como el Gran Ali en todo excepto en una cosa: nunca le tiembla el pulso.

Y es que unos minutos antes, un potente disparo de Juaneta desde la línea de tres cuartos había encauzado el partido por donde suele: golito intimidatorio para recordar que has venido a lo que has venido, a palmar.

Poco después, una contra del Loco Mokolor, (heredero del legendario Abreu) había dejado en la cuneta a un par de rivales y había servido para que el Fary pescase en mar abierto y echase las redes al cuero. Torrente decía que el Fary era Dios, pero no se entiende que lo supiera sin haberle visto jugar con el Asko.

Al partido sólo le quedó la puntilla, un córner botado por Aiwaín lo remachó Kundenas, que se resarció del penalty marrado poco antes y confirmó que su nueva posición en el campo (defensa con derecho a gol) no le ha limado los colmillos. Y hagamos mención especial a la profundidad de la plantilla del Asko. Como los equipos comprados por jeques, el Asko tiene un fondo de armario amplísimo, y en contra de lo que dice el dicho y pasa en Can Farsa, los que salen de ese armario son un prodigio de virilidad.

Una nueva victoria que es un puñetazo sobre la mesa y sobre la mejilla del rival. La semana que viene nos reta Pandemonium. El Allianz Eva Perón quiere volver a rugir. Quiere volver a alzar la voz. Quiere gritar a los cuatro vientos ¡Asko Buma Ye! ¡Asko Buma Ye! Y el Asko volverá a obedecer.

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